CARTA DE LOS DERECHOS DEL AGUA



Declaración de principios fundamentales para el reconocimiento de la estrecha relación de cohabitabilidad entre las personas y el agua como un elemento natural indispensable para la vida.

Respetar el agua, su ciclo y sus formas de interaccionar con los ríos, lagos, lagunas, ínsulas, cenotes, corrientes subterráneas, escurrimientos, cascadas, esteros, pantanos, mares y océanos, así como cualquier otro cuerpo de agua superficial o subterráneo. Esto debe ser parte de la conciencia humana, porque pertenecemos a la vida que sólo puede brindarnos el agua.


1. Derecho de prioridad

Instamos a la atención del AGUA en todas sus problemáticas y en condiciones de URGENCIA en el goce y ejercicio de todos sus derechos emanados de esta declaratoria y en conformidad a las reformas en el contenido de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 1°, la Ley de Aguas Nacionales, las constituciones estatales, los ordenamientos afines y los reglamentos municipales, para que esta reforma y transformación tenga injerencia en los acuerdos internacionales.

Exhortamos a los órganos jurisdiccionales, autoridades administrativas y órganos legislativos de los 32 estados de la república mexicana y a las autoridades municipales, a que tomen en cuenta como consideración primordial el interés superior del AGUA, para que con base en ello, dichas autoridades elaboren los mecanismos necesarios para garantizar el principio de la prioridad del AGUA.

2. Derecho a la personalidad jurídica

Reconocemos al AGUA como un elemento básico, único e insustituible generado en la naturaleza, con los derechos de un sujeto dimensional, que forma parte del planeta y de las personas. Con espíritu y ser; con capacidades de creación y destrucción; con requerimientos específicos para su permanencia. La consideramos parte de nosotros, y por lo tanto, respetamos sus necesidades de vida y existencia.

3. Derecho a ser y pertenecer

Pertenecemos a la vida que sólo puede brindarnos el AGUA. Sin AGUA no hay certeza de futuro para las civilizaciones humanas. El AGUA y la cultura son elementos indisociables. Sus ciclos y sistemas dan lugar a la diversidad cultural que construye valores y cosmogonías, y permite el desarrollo de los individuos, sus sociedades, de la ciencia y sus tecnologías. Su uso desmedido e inconsciente atenta en contra de nuestra evolución y supervivencia, como personas y como sociedad.

4. Derecho a ser un elemento natural libre

El AGUA no puede, ni debe, ser considerada como una mercancía, ni objeto de comercio. Es un elemento natural de común necesidad para todos los seres vivos: plantas, animales, microorganismos y humanos. Por lo tanto, ningún gobierno, corporación, asociación o ser humano individual, puede o debe apropiarse de ella en forma monopólica u oligopólica. El AGUA es libre.

5. Derecho a la sostenibilidad

El proceso que recoge, purifica y distribuye el suministro del AGUA en la superficie terrestre se denomina ciclo del AGUA. Los individuos y sus comunidades deben comprometerse a lograr su permanencia en el tiempo, para que nunca falte en las cuencas, subcuencas, microcuencas, acuíferos, ríos, lagos, lagunas, ínsulas, cenotes, corrientes subterráneas, escurrimientos, cascadas, esteros, pantanos y cualquier otro cuerpo de agua superficial o subterráneo, mares y océanos.

6. Derecho a la seguridad hídrica ecosistémica

Los individuos y sus comunidades deben garantizar la seguridad hídrica ecosistémica. Esto significa que las comunidades, urbanas y rurales, pueden beneficiarse de las bondades del AGUA sin limitar su libertad de circulación, así como el suficiente caudal o volumen necesario de líquido para la conservación del equilibrio ecológico, de los ecosistemas y sus hábitats.

7. Derecho a ser protegida, conservada y preservada

Dado que el AGUA no puede sintetizarse de manera artificial en cantidades suficientes para soportar el metabolismo de los ecosistemas naturales, es imprescindible protegerla, conservarla y preservarla en cantidad y calidad suficiente y aceptable para todos y cada uno de los ecosistemas que subsisten en torno a la organización de su sistema cíclico. El Derecho Ambiental debe ser exigible para garantizar su derecho a ser protegida, conservada y preservada.

8. Derecho a su capacidad de renovación

El AGUA tiene la capacidad de renovarse a través de su propio ciclo. En dicho ciclo se involucran suelo, rocas, animales, plantas, atmósfera y sus correspondientes equilibrios biogeoquímicos. El AGUA es un elemento finito, limitado y sujeto a la relación vinculante entre todos estos factores. Quebrantar las leyes naturales que rigen el equilibrio de su ciclo, amenaza la sostenibilidad del equilibrio planetario. Su capacidad de renovación garantiza nuestra continuidad como especie.

9. Derecho a la sustentabilidad y la resiliencia ante el cambio climático

El AGUA está sujeta a los cambios climáticos del planeta. Los sistemas hidrológicos necesitan conservar o bien desarrollar capacidades de resiliencia ante el cambio climático. Adaptarse y transformarse para enfrentar los factores de estrés es necesario para la permanencia de su ciclo. Los asentamientos humanos deben colaborar con los sistemas hidrológicos naturales a través de esquemas de cohabitabilidad racional y sustentable.

10. Derecho a no ser contaminada

La estructura química del AGUA es extraordinaria. Su enorme capacidad para disolver casi cualquier otra sustancia líquida, sólida o gaseosa la hace propensa a la contaminación, a la corrupción de su pureza necesaria para la vida. Su contaminación disminuye las posibilidades de vida vegetal, animal y humana. Todas las actividades humanas deben contar con protocolos de tratamiento antes de ser devuelta a sus cauces naturales.